jueves, 16 de abril de 2009

8ª entrada

El patrón oro

A lo largo de la historia se han usado muchos bienes como dinero; conchas, vacas, sal, cigarrillos, etc. pero el que acabó triunfando fue el oro. Sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar lo convirtieron en el bien líquido por excelencia, por lo que fue utilizado en el mercado como moneda de cambio.

De todas formas, en la práctica, la moneda fraccionaria más utilizada a lo largo de la historia ha sido la plata, aunque el verdadero valor residiera en el oro. Por eso, cuando se habla de patrón oro no quiere decir que se esté hablando necesariamente de monedas circulantes de oro físico; sino de un sistema monetario respaldado por un bien tangible con valor en sí mismo.

Por otra parte, formar parte de este patrón oro no era tan fácil: el funcionamiento de este sistema requiere que el país que desee integrarse cumpla unas reglas. Dicho país tiene que establecer un precio oficial del oro en su moneda y comprometerse a comprar y vender a ese precio todo el metal que se le ofrezca o se le demande, permitiendo a la vez su libre importación y exportación. Así que tiene que haber un tipo de cambio fijo, y una libre circulación y convertibilidad del oro, con el objetivo de asegurarse de que haya libe competitividad sin ningún tipo de inflación.

La principal virtud del patrón oro era su capacidad de reajustar automáticamente los desequilibrios en las balanzas de pagos.

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