jueves, 30 de abril de 2009

10ª entrada

A finales de 1932 Roosevelt gana las elecciones en el momento más bajo de la depresión proponiendo el New Deal. Lo que pretendía era salir de la parálisis del gobierno Hoover con una clara voluntad de intervención política en la economía basada en la promesa de un nuevo contrato social. Las prioridades eran:
- Sanear el sistema financiero restableciendo la confianza en los bancos.
- Reducir el paro reactivando la inversión e impulsando el consumo.
- Un reparto menos desigual de la renta y reducir la precariedad económica con unas prestaciones sociales y derechos laborales.
Los dos primeros propósitos se cumplieron, pero el último fue una promesa en gran medida incumplida.

Pues bien, Obama ha ganado ahora las elecciones y está condicionado por una crisis económica de magnitud. Ya que gobernar es distinto que hacer campaña, se han trazado algunos paralelos entre el eventual futuro de Obama y la gestión de Roosevelt, también demócrata, que gobernó a los Estados Unidos en tiempos, antes mencionados, de serias dificultades económicas, que caracterizaron la crisis de 1929-30.
Ambos líderes tienen carisma y han sabido venderse frente a los medios, lo que facilita la comunicación. Roosevelt era hombre de acción; Obama aún debe probarlo.

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